En
un mundo de cambios cada vez más veloces por la cantidad de elementos
cibernéticos que se incorporan cada día, tiende a la pérdida de identidad de
esta raza humana que no tiene tiempo mental para su asimilación e incorporación
a su azarosa vida diaria, fuese cual fuese su actividad.
El
hombre, de esta forma, pierde contacto con su "hoy", corriendo con sus pies en
el aire de un futuro virtual sin consistencia, olvida su pasado y toda la
historia queda perdida en la neblina del tiempo.
Por esta razón es que hoy nos sentimos motivados a presentar un juego que puede
reproducir una batalla de forma concreta, utilizando figuras de soldados a
escala, disponer sus desplazamientos para atacar sin descuidar la defensa, con
una estrategia para conseguir la victoria con un mínimo de bajas y prisioneros.
Pero no solo cuenta la estrategia sino también la artillería, eligiendo los
blancos y con puntería. Todo real y contundente, pues las únicas bajas
definitivas en este juego las produce el impacto del cañón.
Con este nuevo juego de estrategia de movimientos de tropas, el fabuloso aporte
de un cañón construido en bronce, montado sobre una cureña de cedro y ruedas de
doce rayos con eje de bronce, accionado por resorte dispara una munición con la
potencia para derribar posiciones enemigas en cualquier sector del campo;
tenemos la humilde intención de volver a practicar los juegos que hicieron
trabajar nuestra imaginación y habilidad manual, haciéndonos crecer en el campo
de una fantasía creada por nosotros mismos.
El juego consiste en conducir la batalla de
Montecassino,
uno tomando el papel del Comandante de operaciones
Germano y el otro el del Comandante de operaciones Aliado.
Para lo cual cada uno contará con 24 efectivos de
infantería (soldaditos
, de
gran calidad y detalle) y el aporte de
un cañón de avancarga, representando la artillería.
El trámite de la batalla se resolverá usando la mejor
estrategia para dejar fuera de combate, apresar o inmovilizar todos los
soldados de su oponente.
La
modalidad de este juego es en cierta forma parecida al ajedrez, pero mucho
más dinámico. Las figuras son soldados que se desplazan por las 144
cuadrículas que componen el tablero, con una variada forma de hacerlo, que
pueden ser de a uno, dos o tres cuadros, pudiendo moverse en grupos de a
tres, dos o un solo efectivo, similar a lo que ocurre en un campo de
batalla real. A su vez tiene como incentivo la posibilidad de utilizar un
potente cañoncito, que puede desbalancear las diferencias estratégicas,
dejando definitivamente fuera de combate a los que derribe. Los soldados
solo toman prisioneros a los adversarios, los que pueden ser liberados por
sus camaradas. El juego puede ser emprendido por dos participantes o si se
prefiere por equipos, de dos o tres por bando, tomando en este último caso
los roles de jefe de vanguardia, retaguardia y artillería, que opera el
cañón a solicitud del general que comande, el que le indicará el blanco a
apuntar.